| Rimonabant |
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Un nuevo medicamento que comenzó a ser desarrollado tras comprobarse que los fumadores de marihuana experimentan ansias por comer, podría ser la clave para controlar problemas como la obesidad y el tabaquismo. Se trata de una pastilla llamada rimonabant, que actúa bloqueando ciertos receptores en el circuito de recompensa del cerebro que han sido asociados con el apetito y las adicciones. El fármaco se encuentra en las últimas fases de pruebas en Europa y EE.UU. y podría salir a la venta en 2006, de comprobarse su eficacia en forma definitiva. Se trata de una nueva clase de drogas, cuya acción es ejercida sobre un receptor neuronal conocido como CB1, asociado al llamado sistema endocabinoide. Dicho sistema fue descubierto en 1992 cuando un grupo de científicos intentaba comprender lo que ocurría en el cerebro de las personas cuando consumen marihuana. Fue así como se pudo constatar que el cerebro humano posee receptores para el principio activo de esta droga -el tetrahidrocanabinnoide- y que el propio cerebro secreta una sustancia similar que juega un rol clave en el sistema del placer y la recompensa. Dicho circuito sería el causante de que algunas personas sientan un deseo excesivo por comer y no puedan dejar atrás el hábito de fumar, entre otras adicciones. Positivos resultados Sin embargo, el desarrollo de esta nueva clase de drogas podría ayudar a reducir todos estos problemas. Uno de los últimos estudios dados a conocer en la reunión anual de la Sociedad Europea de Cardiología, en Munich, probó los efectos del medicamento en 1.507 personas obesas que eran sometidas a dieta y ejercicio. La mitad de ellos consumió una píldora diaria de 20 miligramos de rimonabant y el resto placebo. Los resultados indicaron que aquellos que consumieron la píldora habían perdido en promedio 8,6 kilos, mientras que el resto sólo había bajado 3,8 kilos. "El 75% de las personas logró una reducción de peso del 5%", dijo Nick Finer, del Hospital Addenbrooke de Cambridge, Inglaterra, que participó en el estudio. Otra investigación similar realizada en la Universidad Laval, en Canadá, también arrojó conclusiones parecidas: los que habían tomado el medicamento consiguieron reducir en 10% su masa corporal. En Chile, el siquiatra de la Universidad Católica Francisco Aboitiz explica que "al bloquear estos receptores del cerebro, es muy probable que efectivamente se inhiba el sistema que activa el apetito". Contra el cigarrillo Los estudios con cigarrillo también han arrojado prometedores resultados. Una investigación en la que participaron 6.500 pacientes demostró que el 30% conseguía dejar de fumar y, además, no aumentaba de peso. Otras conclusiones indican que el medicamento también podría tener beneficios sobre la salud cardiovascular. Se espera que todos estos análisis arrojen conclusiones definitivas dentro de un año, una vez que se compruebe que tanto las personas que bajaron de peso como aquellas que dejaron de fumar se mantengan en esa línea. Cabe destacar que sólo el 4% de los pacientes en los estudios ha sufrido efectos secundarios, como náuseas y diarrea. Eficacia a largo plazo debe ser comprobadaAl menos dos años de datos que comprueben que un medicamento es seguro en las investigaciones se necesitan para que la FDA, el organismo que controla las drogas y los alimentos en EE.UU., apruebe la venta de un medicamento contra la obesidad para el público masivo. Esto se debe a que muchos medicamentos que se han diseñado contra la obesidad han probado ser efectivos únicamente durante los seis primeros meses, hasta que los individuos desarrollan resistencia a los tratamientos. Es por ello que se requiere monitorear los resultados obtenidos hasta ahora en pacientes con rimonabant al menos por un año más antes de que el medicamento sea aprobado en forma definitiva. |

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